Es posible que para muchas personas la inocencia y lo profesional no encajen. Yo estoy convencida que para hablar de las infancias, pensar en su desarrollo y en cómo acompañarlas a crecer con respeto y coherencia, la inocencia es un tema central.
La inocencia no es algo banal, superfluo, ingenuo… La inocencia tiene una fuerza arrasadora en relación con la conservación de nuestra humanidad. Y por eso es tan indispensable reconocerla como algo esencial que debemos proteger, en nuestro rol de cuidar la infancia.
Siento que en ese sentido hay una gran alianza, con todo lo que significa la Psicomotricidad para el desarrollo infantil.
El centro de la Práctica Psicomotriz (mi orientación en Psicomotricidad), es el juego espontáneo, desde la gran visión que plantea el maestro Bernard Aucouturier.
Si podemos acoger los intereses y formas que tienen las niñas y niños, de expresar cómo están viviendo su realidad, entonces estaremos validando esa mirada prístina y pura, atendiendo sus emociones.
El juego espontáneo de la infancia es inocente.
Aquel que no es interferido por un objetivo y una dirección concreta que haya que seguir.

Nos dice Bernard Aucouturier: “Desde el juego espontáneo, la infancia necesita vivir lo maravilloso; soñar para mantener un mundo interno que le pertenece únicamente, un imaginario que le dará flexibilidad y creatividad y viveza para poder desdramatizar los acontecimientos de la vida” (2021).
Jugar desde la inocencia, desde la libertad y seguridad que ofrece un ambiente, donde acompaña un adulto que no juzga, que no mide ni califica. Un adulto que se ofrece como compañero simbólico, sin guiar ni conducir, más allá de ofrecer empatía y contención.
Se trata de jugar desde la tranquilidad de poder ser un@ mism@..
La cualidad de la infancia que es la inocencia, se va perdiendo, porque en algún momento el juicio y el condicionamiento entra con fuerza.
El miedo a no ser amados, si no cumplimos con lo que percibimos que debemos hacer, devolver, satisfacer. La pérdida de la inocencia muchas veces tiene que ver con la sobre adaptación, a un entorno que se vive como amenazante.

Es por eso que el juego espontáneo resulta tan tremendamente sanador. Porque repara esa sensación de tener que reprimir ciertas emociones, intereses o ideas, que representan la vida que transcurre esa niña, ese niño.
El territorio de ficción del juego es la zona protectora de esa inocencia. Porque en el juego todo está permitido (menos hacerse daño, claro está).
E involucrar al cuerpo y toda su propioceptividad suma un ingrediente fundamental. El juego psicomotor activa memorias antiguas, y en un acompañamiento empático y respetuoso, es una gran vía de reparación (de aquello que el cuerpo registra y almacena).
Lo que niñas y niños pueden contar de su historia, a través de su expresividad motriz es enorme. Mucho más que el lenguaje verbal, que se encuentra todavía en pleno desarrollo en estas etapas.
El encuadre que ofrece la Práctica Psicomotriz, respondiendo a las características de la globalidad de la infancia y ofreciendo un recorrido evolutivo desde las fases de la sesión, permite que puedan darse las condiciones idóneas para que esa expresión surja genuina, orgánica e inocentemente.
Las niñas y los niños pueden ser quienes son, con toda naturalidad, sin necesidad de adaptarse a unas reglas que muchas veces sobre exigen una adaptación, a un mundo organizado siempre en el funcionamiento adulto.

Cuánta claridad nos trae B. Aucouturier al decirnos: “La acción jugada con placer es la más pura, la más bella y la más generosa invención del ser humano. Los niños y niñas tienen un tesoro en ellos, no lo dañemos tratando de enseñarles demasiado. Dejémoslos soñar y crear su mundo, para abrirse al mundo. Dejémoslos expresarse, vivir y amar la vida jugando.”
La forma más directa de preservar la inocencia de las infancias es dejarlas jugar libremente.
Comprender el valor que puede tener esto para cuidar La Vida, la alegría y algo esencial en la humanidad, que es nuestra inocencia, es nuestra tarea como adultos HOY.
Bibliografía:
AUCOUTURIER, Bernard; "La formación del Psicomotricista"; Ed. Graó; Barcelona, 2021

